La corresponsal de Bloomberg News en la Casa Blanca, Catherine Lucey (aunque algunos reportes señalan que la pregunta la formuló otra periodista del mismo medio) preguntó al presidente: “Si no hay nada incriminatorio en los archivos, señor, ¿por qué no actúa?” en referencia a los correos divulgados en los que Epstein menciona que Trump “sabía de las chicas”.
En respuesta, Trump apuntó con el dedo hacia la periodista y dijo: “Quiet. Quiet, piggy.” (“Silencio. Silencio, cerdita.”) antes de pasar a otra pregunta.
El incidente se produjo mientras la Cámara de Representantes se preparaba para votar una medida para la liberación total de los archivos del caso Epstein, lo cual ha generado presión política considerable sobre la administración.
Este episodio añade un nuevo capítulo a la relación tensa entre Trump y los medios de comunicación, especialmente con mujeres periodistas. Observadores de prensa señalan que los comentarios personales basados en apariencia o género tienen el efecto de “amordazar” el periodismo crítico.
Asimismo, el incidente se produce en un momento clave: la discusión sobre la liberación de los archivos de Epstein y el escrutinio público sobre la implicación de figuras políticas de alto nivel. La interrupción del diálogo por medio de un insulto pone en cuestión el respeto a la libertad de prensa y al derecho del público a interrogar al poder.